Honor y defensa de la familia

Boda, primera misa y primeras comuniones de cuatro hermanos. Nabarniz (Bizkaia), 1952. Segundo Oar-Arteta. Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa.

Tradicionalmente se ha cuidado del buen nombre de la familia y la memoria de los antepasados. Delante de terceros siempre se saca la cara a las personas unidas por vínculos de sangre y las acusaciones o reprensiones que hayan de hacerse se reservan al ámbito privado, pero nunca se airean. Las ofensas inferidas a una persona suelen afectar a la familia y todos los consanguíneos se sienten concernidos.

Hay quienes sostienen que ciertas actitudes personales reflejan un determinismo familiar. Así, se tiene en alta consideración a unas personas por sus antecedentes familiares en tanto que no sorprenden los comportamientos aviesos de otras por aquello que reza el refrán de que ‘de tal palo tal astilla’.

Reunión anual de la familia Gerrikaetxebarria. Ajangiz (Bizkaia), 1989. Markos Estebanez. Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa.

Dentro de la familia (y fuera) ha tenido gran importancia el ser cumplidor de la palabra dada, de los compromisos adquiridos, el no mantener actitudes socialmente mal vistas, etc. Por ello mismo se han censurado las conductas impropias al considerarlas ajenas a la familia y se ha salido en defensa de los componentes del grupo si han sido acusados falsamente o han sido motivo de calumnias o de injurias.

Existe una solidaridad entre parientes para ayudarse en labores agrícolas o en trabajos urgentes y muy especialmente en los casos de desgracia y enfermedad. Estas relaciones son mucho más intensas entre quienes han nacido en una misma casa y por tanto han compartido techo y comida. Esta colaboración con frecuencia se extiende también al ámbito vecinal.

Un caso singular presentan las situaciones de orfandad en las que alguien ha de hacerse cargo de los huérfanos y, en su caso, de la administración de sus bienes. Ordinariamente estas encomiendas suelen corresponder a los familiares más próximos a los fallecidos, tales como abuelos o hermanos.

Casa de indianos. Valle de Carranza (Bizkaia). Miguel Sabino Díaz. Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa.

En lo referente a la prestación de dinero o ayuda económica a familiares necesitados, el círculo de parentesco suele ser muy reducido y se circunscribe únicamente a los hermanos con trato preferente y sin que se produzcan interferencias.

Más en tiempos pasados que hoy día, un aspecto interesante era la relación de los parientes emigrados con los que permanecían en el pueblo de origen. Se daban dos situaciones: quienes auxiliaban y quienes olvidaban pronto sus vínculos anteriores. Si bien es cierto que la facilitación o no de ayuda estaba ligada al éxito o fracaso de la aventura del emigrado.

Segundo Oar-Arteta – Etniker Bizkaia – Grupos Etniker Euskalerria

Para más información puede consultarse el tomo dedicado a la Casa y Familia del Atlas Etnográfico de Vasconia.

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