El ‘pottoka’

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‘Pottokas’ en Lapurdi. Michel Duvert. Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa.

¿Será el pottoka el caballo representado en las paredes de las cuevas prehistóricas? ¿O se trata del descendiente domesticado de los caballos introducidos en los primeros siglos antes de Cristo? ¿Pertenece a una raza según el modelo inglés del siglo XVIII basado en animales calibrados según los estándares? La población de pottokas es el resultado de cruces seculares de caballos árabes, militares, de contrabando… Consta de tipos regionales que pueblan ambas vertientes de los macizos desde Zuberoa hasta los confines de Bizkaia. Se ignora en gran medida la ascendencia de todos estos linajes. El peculiar polimorfismo presente en ellos no ha sido, sin embargo, obstáculo para la identificación de un tipo innegable reconocido oficialmente por el Instituto Francés del Caballo y la Equitación (les Haras) y cuyo estándar de raza está actualmente establecido.

Este poni vasco (con una altura a la cruz inferior a 1.47 m) es una especie rústica que pasa toda su vida en la montaña y se sustenta del poco pasto que le proporcionan prados, bosques y sotobosques. Él y la oveja de monte (sasi-ardia) contribuyen al mantenimiento del paisaje. Se ha querido mejorar el tipo y principalmente su valor de mercado. Para ello se ha cruzado con diversos ponis, pero el fruto de estos intentos ha ido anulándose por sí mismo por falta de cuidados adecuados y de adaptación a las severas condiciones del país.

El pottoka acompañó a la caída del censo de caballos de uso doméstico; una regresión que afectó al 80 % del ganado equino en Francia. Poco valorado por una economía centrada en la ganadería, la depresión agrícola general precipitó su declive. El cada vez menos cuidado pastizal de media montaña, que había sido su entorno natural, pasó a ser su refugio habitual; y es allí, en los rediles de las bordas (borda-barrukiak) donde resistió. Fue entonces cuando P. Dutournier, alcalde de Sara a la sazón, se unió a una iniciativa que en 1971 desembocaría en la creación de la Asociación Nacional del Pottoka. A esta primera agrupación se incorporarían los vascos peninsulares.

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Fiesta Pastore Lore en Azkaine (Lapurdi). Michel Duvert. Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa.

Gracias a esta serie de iniciativas, a la atención prestada por las autoridades y a la dinámica impulsada primordialmente en el ámbito del ocio, se abrieron nuevas perspectivas para el pottoka, y su cría ha experimentado una recuperación. Solamente en los montes de Iparralde se estima que habrá cerca de 2000 ejemplares. Actualmente se hace un seguimiento y se seleccionan los progenitores tanto de aquellos que viven en libertad como de los que se crían en los prados (que son cada vez más): se ha construido una borda en el monte Larhun para su tratamiento (vacunas y vermicidas), se selecciona el ganado, se vigila para prevenir la consanguineidad y se organizan concursos locales o nacionales donde los criadores de los mejores ejemplares son recompensados.

Michel Duvert – Etniker Iparralde – Grupos Etniker Euskalerria

Traducido por Jaione Bilbao – Departamento de Lexicografía – Labayru Fundazioa

Texto original en francés.

Para más información pueden consultarse: Michel Duvert. “Témoignage d’un vétérinaire praticien basque: l’élevage et la santé animale en Labourd dans les années 1950”. Anuario de Eusko-folklore 45 (2004-2005), pp. 255-290; y Pottoka, el poni del Pais Vasco. Bizkaiko Foru Aldundia. 1997.

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